Food for Change, la gran lucha contra el cambio climático de Slow Food

El cambio climático es uno de los grandes problemas de nuestro planeta. Muchos no quieren verlo pero la realidad es que se deben tomar medidas más duras para contrarrestar el impacto que estamos ejerciendo sobre el medio ambiente. El mundo se está viendo sometido a muchas alteraciones por culpa de la mano del hombre y para luchar contra ello existen organizaciones internacionales como Slow Food, dedicada a que todos podamos tener acceso a una alimentación limpia, sana y justa.

Durante el gran evento internacional Terra Madre Salone del Gusto celebrado en Turín, más de 7000 delegados de Slow Food de más de 150 países formaron parte de la presentación de Food for Change, una gran campaña mundial de concienciación sobre el cambio climático en relación con los alimentos. En Storyous queremos apoyar estas iniciativas y enseñar a nuestro público lo que hace esta organización por el futuro de nuestro planeta.

¿Quiénes son y qué hacen en Slow Food?

Fundada en 1989 con la intención de contrarrestar la desaparición de las tradiciones alimentarias locales y de luchar contra la difusión de la cultura del fast food, esta organización internacional ha crecido hasta convertirse en un movimiento global que implica a millones de personas de más de 160 países. Está formada por más de 1500 grupos locales y 2400 comunidades del alimento.

Slow Food promueve el alimento bueno, limpio y justo para todos. Bueno porque es sano además de agradable desde el punto de vista organoléptico; limpio porque presta atención al ambiente y al bienestar animal; justo porque es respetuoso con el trabajo de quien lo produce, lo transforma y lo distribuye. La organización está comprometida con la defensa de la biodiversidad de las variedades cultivadas y salvajes, así como de los métodos de cultivo y producción.

El objetivo de Slow Food es arreglar un sistema alimentario que consideran estropeado, avanzando hacia un sistema alimentario agroecológico diversificado. Con la vista puesta en este objetivo, trabajan para:

  • Aumentar la sensibilización pública y cambiar las tendencias de consumo, fomentando la adopción de dietas y patrones de consumo más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente y acciones para cambiar las políticas actuales.
  • Cambiar la producción de los alimentos promoviendo la transición hacia una producción alimentaria agroecológica diversificada.
  • Cambiar las políticas relacionadas con la alimentación a nivel internacional, nacional y local mejorando la coherencia de las políticas alimentarias.

Para lograr que haya un cambio en la realidad del presente, Slow Food trabaja en tres niveles: educación del consumidor y campañas de concienciación, participación activa en los diálogos sobre políticas y proyectos de trabajo de campo.

La campaña Food for Change, de todos y para todos

Cambiar el sistema agroalimentario mundial actual y el consumo individual podría ser una de las soluciones para enfrentarse al cambio climático. Por eso, Slow Food está ganando terreno con Food for Change, una importante campaña de comunicación y recaudación de fondos internacional que se inició en octubre de 2017. La campaña pone énfasis en la relación entre los alimentos y el cambio climático: a partir de la comida, todos y cada uno de nosotros podemos y debemos marcar la diferencia.

Las redes de Slow Food de todo el mundo apoyan y promueven soluciones para producir alimentos y mitigar el impacto que estos tienen en el medio ambiente. Para conseguirlo, la organización trabaja para proteger la biodiversidad, fomentar la educación alimentaria y medioambiental, concienciar a todos los actores e intentar influir en las políticas a todos los niveles.

En la fase inicial de la campaña Food for Change (que continúa durante el mes de noviembre con el Mes del Productor y que termina el 31 de diciembre), Slow Food lanzó un llamamiento a aquellos que siempre se preocupan por los problemas cada vez más actuales relacionados con el clima y con el calentamiento global.

En él se pidió a los participantes que se comprometieran a comer comida local, sin desperdicios ni carne para reflexionar sobre las elecciones alimentarias que se toman a diario y que a menudo no son sostenibles y Slow Food calcularía el impacto de las múltiples actitudes positivas que se pusieron en práctica.

Un reto mundial para luchar contra el cambio climático

Slow Food tiene claro que “la producción y la distribución de alimentos son los causantes de una quinta parte de la fiebre del planeta”, por lo que anima a todo el mundo a cambiar sus hábitos alimentarios, especialmente a los residentes en países desarrollados. Afirman que “la gente se siente impotente ante la gravedad del cambio climático pero muchos no saben que se puede contribuir a frenarlo de manera individual a través de la comida”.

Este reto mundial ha sido cuantificado con la ayuda de la empresa Indaco2 y sus resultados son alentadores. Durante la semana acordada, participaron más de 5000 personas y contribuyó a ahorrar 63 toneladas de CO2, una cantidad similar a la que emitiría un coche tras recorrer 175.000 kms (4 vueltas alrededor de la Tierra).

Ciudadanos de todos los continentes colaboraron, intentando elegir una comida buena, limpia y justa. La Red de Jóvenes de Slow Food organizó muchas comidas populares por la causa, donde se reunieron cientos de personas que luchan por tener un futuro mejor y reducir el cambio climático.

El Mes del Productor, amistad con el medio ambiente

Durante el mes de noviembre sigue la campaña internacional Food for Change pero ahora toca celebrar el trabajo de los productores. “Debemos tener el coraje de transformar el problema en una oportunidad”, dice José Antonio Casimiro González, un campesino originario de Cuba y socio de Slow Food. «El cambio climático es una realidad de la que no podemos escapar, sobre todo en el Caribe, lo vivimos todos los días. Mi granja fue destruida por un tornado el año pasado. La naturaleza nos lo pide, tenemos que cambiar, virar el rumbo y escoger prácticas agroecológicas para que se conviertan en un modelo de vida”.

Roberta Billitteri, una productora de alubias Badda y de pimientos Polizzi Generosa, dos Baluartes Slow Food sicilianos, cuenta su experiencia: “Había decidido que quería cambiar el mundo, pero pensaba hacerlo de otro modo. Después he entendido que para hacerlo era necesario trabajar la tierra, ensuciarse las manos, he entendido que la madre naturaleza te enseña a trabajar con reglas que no se pueden cambiar. Y que debes realizar este trabajo con conciencia y con dignidad, compartiendo los valores e involucrando a tu propia comunidad”.

“El cambio climático también es una realidad en Burkina Faso”, explica Jean Marie Koalga, consejera de Slow Food para el África Occidental. “Esto se nota durante las lluvias: son fenómenos violentos cada vez más frecuentes, desde las inundaciones hasta las sequías». ¿Cómo podemos contrarrestar todo esto? Para nosotros, la respuesta se encuentra en las comunidades, en el descubrimiento de las variedades locales y en las prácticas agrícolas tradicionales que se adaptan mejor al contexto ambiental”.

En Storyous nos interesa mucho la lucha contra el cambio climático ligada a la alimentación, por lo que nos han parecido muy interesantes las propuestas de Slow Food y les seguiremos de cerca. Os invitamos a conocer a nuestros amigos de Mercado Productores en esta entrevista. Si quieres estar al día de las últimas novedades del sector, no dudes en suscribirte a nuestro Gastroboletín mensual y seguir nuestras redes sociales. http://www.otc-certified-store.com/arthritis-medicine-usa.html